El primer cumpleaños es una fecha muy especial, y qué mejor forma de celebrarlo que con una sesión de fotos en estudio. Lucas vino a celebrar su primer año con un reportaje lleno de risas… y con un final muy dulce.
Comenzamos con una pequeña sesión de retrato, capturando a Lucas tal y como es ahora: curioso, divertido y con esa energía que tienen los peques cuando empiezan a descubrir el mundo por sí mismos.
Después llegó el momento más esperado: la sesión Smash Cake. Una pequeña tarta, mucha libertad para experimentar… y el resultado suele ser imprevisible. Algunos niños se lanzan directamente a probarla, otros empiezan con curiosidad y poco a poco acaban completamente cubiertos de crema.
Lucas empezó observando con atención, pero no tardó en descubrir que aquello se podía tocar, aplastar… y por supuesto probar. El estudio terminó lleno de risas mientras él disfrutaba del momento.
Este tipo de sesiones no solo crean fotografías divertidas, también se convierten en un recuerdo único del primer cumpleaños.
Y Lucas lo celebró por todo lo alto.










